Odio el día en que comencé a esperar algo de ti. Abrigo dentro de mí un enorme hueco que socava mi alma hasta el fondo... y lo que más duele es que aun te siento, aguardando un solo gesto que me diga que el mundo no es una porquería, que estoy a salvo.
Pero no tengo nada más que la frialdad de las personas que me miran inexpresivas al pasar a mi lado... y tu indiferencia que hiere en lo mas profundo. Lo peor es la rabia, no hacia ti, sino en mi contra, por ser tan estúpida y tropezarme de nuevo con la misma piedra.
¿Por qué no entiendes que eres lo único que deseo? Ahora mismo te añoro entrañablemente.
Si... hoy todo está peor, y no creo que mejore.
 |
quizás mañana todo esté mejor y no quieras que empeore...
puede que mañana me regales abrazos con sabor a palomitas de maíz